Y como ave que era…
Regreso a aquel jardín que hizo suyo.
Era de una belleza sin igual,
Y el aroma era tan intenso,
Dolía respirar tanta belleza…
Como ave que era de paso,
Sabía que ese no era su lugar.
Pero decidió,
Que ese iba a ser siempre su lugar de reposo en el camino.
Y año tras año,
Regresaba para hacer un alto, para recrearse en cada esquina,
En cada olor, en sus bellos colores,
Era un momento esperado por él,
Deseaba volver siempre.
Cuando un tenía un día duro y triste,
Ponía a su jardín en su mente y todo lo malo se desvanecía.
Cada vez que regresaba, descubría algo nuevo y lo grababa en su mente.
Una mañana,
Se descubrió cansado y lejos,
Y añoro su jardín,
Su precioso jardín,
y tuvo miedo de no volver.
Y pensó,
Que a pesar de que no era el momento, necesitaba volver.
Dudo unos instantes, y supo que lucharía contra natura,
Pensó que la duda y el miedo eran ilusiones
Y necesito volver con inmediatez
Llego exhausto, apenas había descansado y comido.
Antes de empezar recordó, que ya estaba cansado.
Pero al llegar, nada parecía igual.
Dónde estaban sus colores?
Dónde sus colores?
No era la misma estación en la que el lo visitaba.
Y se sintió decepcionado.
Agotado, buscó uno de sus rincones, y allí, se dejó caer.
Desde su escondite, observaba su maravilloso lugar, y cuan diferente estaba.
Iba reconociendo sus hermosos recuerdos,
Encontrándolos escondidos, como él en su rincón.
Y según los reconocía,
Su asombro y alegría le iba alterando.
Su corazón iba latiendo como quien reconoce al amor de su vida
Y tan feliz se sentía, tan alborozado…
Que el ave que sintió estallar por dentro.
Su cansancio, su dolor, Se desvanecieron
Simplemente era allí, dónde quería estar.
Se quedo inmóvil,
No se dio cuenta cuando dejó de respirar,
Ni siquiera eso le preocupaba,
Él simplemente era FELIZ solo por estar…
Rodeado de cuanto le maravillaba.
Sería parte de ese jardín suyo para siempre,
Y una última brisa golpeo su cara…
Y aquel ave cayó arropado entre las hojas de su jardín.
Regreso a aquel jardín que hizo suyo.
Era de una belleza sin igual,
Y el aroma era tan intenso,
Dolía respirar tanta belleza…
Como ave que era de paso,
Sabía que ese no era su lugar.
Pero decidió,
Que ese iba a ser siempre su lugar de reposo en el camino.
Y año tras año,
Regresaba para hacer un alto, para recrearse en cada esquina,
En cada olor, en sus bellos colores,
Era un momento esperado por él,
Deseaba volver siempre.
Cuando un tenía un día duro y triste,
Ponía a su jardín en su mente y todo lo malo se desvanecía.
Cada vez que regresaba, descubría algo nuevo y lo grababa en su mente.
Una mañana,
Se descubrió cansado y lejos,
Y añoro su jardín,
Su precioso jardín,
y tuvo miedo de no volver.
Y pensó,
Que a pesar de que no era el momento, necesitaba volver.
Dudo unos instantes, y supo que lucharía contra natura,
Pensó que la duda y el miedo eran ilusiones
Y necesito volver con inmediatez
Llego exhausto, apenas había descansado y comido.
Antes de empezar recordó, que ya estaba cansado.
Pero al llegar, nada parecía igual.
Dónde estaban sus colores?
Dónde sus colores?
No era la misma estación en la que el lo visitaba.
Y se sintió decepcionado.
Agotado, buscó uno de sus rincones, y allí, se dejó caer.
Desde su escondite, observaba su maravilloso lugar, y cuan diferente estaba.
Iba reconociendo sus hermosos recuerdos,
Encontrándolos escondidos, como él en su rincón.
Y según los reconocía,
Su asombro y alegría le iba alterando.
Su corazón iba latiendo como quien reconoce al amor de su vida
Y tan feliz se sentía, tan alborozado…
Que el ave que sintió estallar por dentro.
Su cansancio, su dolor, Se desvanecieron
Simplemente era allí, dónde quería estar.
Se quedo inmóvil,
No se dio cuenta cuando dejó de respirar,
Ni siquiera eso le preocupaba,
Él simplemente era FELIZ solo por estar…
Rodeado de cuanto le maravillaba.
Sería parte de ese jardín suyo para siempre,
Y una última brisa golpeo su cara…
Y aquel ave cayó arropado entre las hojas de su jardín.
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